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El concurso de acreedores como proceso jurisdiccional está condicionado en su declaración a la concurrencia de los presupuestos que le fundan. La Ley Concursal (Lcon en adelante) al referirse a los presupuestos del concurso alude a:

- el deudor, que es su protagonista principal; y

- a las circunstancias que constituyen el presupuesto de hecho que sirve de base legal a la declaración del estado legal de concurso de acreedores: la insolvencia.

Otros requisitos que deben concurrir para solicitar la declaración de concurso de acreedores son la pluralidad de acreedores y, de forma discutible, la suficiencia de la masa.

En el presente artículo vamos a estudiar el primero de los presupuestos, es decir, el deudor y todas las cuestiones importantes que lo rodean.

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En el presente artículo vamos a estudiar de forma breve los tipos de sociedades que existen en nuestra legislación actual. Pero antes de ello, nos preguntamos:

¿QUÉ ENTENDEMOS POR SOCIEDAD? CONCEPTO

El empresario social tiene su origen en un acto de constitución de la sociedad, que nuestros Códigos califican como contrato, cuya naturaleza y estructura son discutidas, hasta el punto que llega a ponerse en cuestión si nos hallamos ante un verdadero contrato, dada la pluralidad de personas que pueden participar en el momento fundacional de la sociedad y el hecho de que, como consecuencia de esa fundación, va a surgir una organización más o menos compleja, que va a dar lugar a relaciones jurídicas no ya directamente entre las personas que participaron en el acto constitutivo de la sociedad, sino entre ellas y la organización que surge y que alcanza una personificación jurídica. Sin embargo, actualmente la doctrina mayoritaria se inclina por indicar que, aun cuando el contrato de sociedad tiene aspectos característicos, su naturaleza debe mantenerse dentro del campo contractual, que se caracteriza no tanto porque puede ser un contrato plurilateral, sino de modo especial por ser un contrato de organización, en cuanto que la finalidad esencial del contrato es precisamente crear una organización que tiende a personificarse. Por consiguiente, puede decirse que el empresario social surge de un contrato —el de sociedad— que tiende precisamente a crear una organización de esas personas a la que, por regla general, se reconoce por el Derecho positivo personalidad jurídica. Esta persona jurídica nacida del contrato adquiere la condición de empresario que no tienen los socios (en cuanto tales).